He advertido que una "miembra" de esta comunidad (utilizo la expresión "miembra" por que nuestra, como es de todos sabido, nuestra inefable Ministra de Igualdad, Dª. Bibiana Aído, en un fogoso discurso y dejándose llevar por su pasión igualitaria, dio carta de naturaleza a este término -sin consultar con la Real Academia de la Lengua, eso sí-), parece mostrar cierta aversión hacia el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), una de las figuras cumbre de la Historia de la Filosofía Universal.

Así, un día ella incluyó una frase de Nietzsche en la sección de su blog "citas para cada día", en la que el bueno de Friedrich venía a decir que lo que enciende el amor de un hombre por una mujer es la mezcla de debilidad y altanería; ilustraba la frase con una ridícula fotografía del filósofo disfrazado de militar prusiano, sacando pecho y empuñando con un sable del que aún colgaba la etiqueta de la compra (es una foto de juventud en la que un Nietzsche aún inmaduro pretendía pasar por un agresivo soldado dispuesto a entablar combate con quien fuera: todos, en nuestra juventud, nos hemos hecho alguna estúpida foto de la que luego, con el tiempo, nos arrepentimos. Al comentar su cita, le reproché que hubiera elegido para ilustrarla una foto tan ridícula de Nietzsche, habiendo otras tan representativas y dignas del verdadero espíritu del filósofo. Ella contestó lo siguiente:

 "Ya sabía yo que me recordabas a dos o tres varones que conozco mucho y que también tienen a Friedrich en los altares de la razón y la psiquis... Además, lo de encontrar una foto en que saliese favorecido ya sería cuestión de milagros sobrenaturales. El pobre era más feíto que pegarle a una madre con un calcetín sudado...".

Días después, a propósito de un "post" mío publicado en la sección de mi blog "frases para pensar", en la que el filósofo alemán, haciendo una irónica alusión a la teoría de la evolución de Darwin, decía "el mono es demasiado bueno para que el hombre descienda de él"), ella hizo el siguiente comentario:

"¡Qué manía con subir a los altares lo que es sólo la hipótesis menos mala -y llena de flecos sueltos- con respecto a la historia biológica del ser humano!".Además, lo de encontrar una foto en que saliese favorecido ya sería cuestión de milagros sobrenaturales. El pobre era más feíto que pegarle a una madre con un calcetín sudado...".

Está claro que a nuestra amiga no le cae simpático Nietzsche (peso a lo cual se toma la licencia de extraer de sus textos alguna otra cita que le conviene...), probablemente porque no lo conoce bien (como en aquel antiguo anuncio de la tónica Schweppes: "si no te gusta, es porque la has probado poco").

Ha llegado la hora de deshacer algunos de los equivocados tópicos que circulan sobre la figura de Nietzsche. No pretendo hacer aquí una biografía del filósofo, ni realizar una exposición de su pensamiento (para éso, ya tengo mi otro "blog" -fuera de la coctelera-, "Filosofía a Martillazos",que, paradojas de la vida, he iniciado con una serie artículos bajo la rúbrica "Contra Nietzsche", en el que trato de criticar y refutar algunas de las principales ideas de su filosofía).

Comencemos con algunas consideraciones que el escritor español Pío Baroja hizo sobre Niezsche -cuya obra conocía bien- en su libro "Escritos de juventud". En éste, el escritor relata el intercambio de impresiones que tuvo con un amigo acerca del filósofo alemán, en que el colega de Don Pío comenzaba diciendo: "Sé de Nietzsche lo bastante para que su figura me sea repulsiva; su desprecio por la pieda y la compasión antipático; su egotismo y su entusiasmo por la fuerza, desagradables".

"Es que no hay tal cosa -contestó Baroja-. A Nietzsche hay que saber leerlo entre líneas. Es difícil representarse un hombre de naturaleza más ética; difícil hallar un hombre tan puro, tan delicado, de conduta tan irreprochable. El desprecio de las nociones morales de que Nietzche hacía gala, el intento suyo de destruirlas directamente, nace de su absoluta moralidad, de que, para él, esas ideas eran inútiles como dogmas, puesto que el cumplimiento de los preceptos morales más altos constituía una necesidaden su naturaleza".

(Me permito recordarle a nuestra querida "miembra" mi cita de San Agustín de Hipona, "ama y haz lo que quieras", que ella comentó en un sentido sorprendentemente análogo al que acabamos de escuchar de boca de Don Pío sobre Nietzsche).

Continúa diciendo Baroja: "El filósofo era impresionable y de una sensibilidad exquisita. Él, que cantaba la crueldad, era tímido en la vida, caritativo y piadoso, y ante los dolores ajenos sentía su corazón corazón de hombre rebosando piedad. Este hombre de mirada sombría y aterradora era íntimamente un alma de Dios, tímida y piadosa".

El propio Nietzsche confirma estas impresiones de Don Pío, al escribir: "El secreto de la salud para nosotros es llegar a conseguir dureza en la epidermis a causa de nuestra gran vulnerabilidad interior y de nuestra capacidad para sufrir. Por lo menos exteriormente, no aparezcamos como susceptibles e impresionables".  

Pero las impresiones de Baroja no son las elucubraciones de un pobre viejo caduco al que ya le viene grande el siglo XX y está un poco "ga-gá". En absoluto. Oigamos la autorizada voz de la eminente Doctora Elena Ochoa (aquella que hace años rompió moldes como guionista y presentadora del programa "hablemos de sexo", emitido por Televisión Española, y que constituyó todo un fenómeno social por su vanguardismo en la materia), la cual, en un artículo publicado en el periódico "El País", escribía sobre Nietzszche: "La obra del escritor es una máscara: Nietzsche interpreta en sus obras un papel, se erige en juez y profeta, ataca a los íntimos y desconocidos, y se coloca orgullosamente en el centro del futuro. En sus cartas, en cambio, se queja, es un enfermo, un pobre hombre miserable, absolutamente lo contrario de lo que es en sus despiadados diagnósticos y vaticinios: la verdad sobre un autor debe buscarse en su correspondencia y no en su obra" (y la Sra. Ochoa debía saber muy bien de lo que estaba hablando puesto que era Psiquiatra de profesión).

Pero dejemos ya los comenatarios y apreciaciones que otros han hecho sobre Nietzsche y oigamos directamente la propia voz del filósofo alemán; un par de citas al azar de su obra "Más allá del bien y del mal" bastarán para empezar a entenderlo mucho mejor:"El pensador profundo teme más ser comprendido que ser mal comprendido. En este último caso, tal vez su vanidad sufra; en el primer caso, es su corazón, es su compasión quien se repite sin cesar: `¡Ay!, ¿Por qué quereis también vosotros cargar con mi fardo?´"

"Quien ha sufrido mucho -el grado de sufrimiento a que puede llegar un hombre basta casi para determinar su puesto en la jerarquía- suele estar lleno de orgullo intelectual y de hastío, puesto que ha explorado lo

s mundos lejanos del terror en que vivió un tiempo `como en su casa´. Esos mundos de los que otros no saben nada. Ese taciturno orgullo del que sufre, ese orgullo del elegido por el conocimiento, del iniciado, casi de la víctima del conocimiento, le obliga a adoptar toda clase de disfraces para protegerse del contacto de manos indiscretas y compasivas, y, en general, de todo lo que no le iguala en sufrimiento. El sufrimiento profundo hace de nosotros aristócratas, aísla".

 "Ecce Homo". "He aquí al hombre". ¿Cómo no sentirse atraído intelectual y sentimentalmente por un hombre tan complejo, tan contradictorio, tan raro, tan especial?.

Y, como imagen de este arículo, no el ridículo jovencito Nietzsche disfrazado de soldado prusiano, sino el busto que el filósofo esculpió Klinger, en el que se refleja su verdadero espíritu: el de un hombre maduro y atormentado, que ha sufrido profundamente, con un espeso bigote que le tapa la boca, como si quisiera evitar que por ella salieran esas ideas que tanto lo hacían sufrir a él y que tanto podían hacer sufrir a los demás: La muerte de Dios, el nihilismo -época cuyo amargor estamos degustando muy a nuestro pesar actualmente-...

¿Se le empieza a entender ya, mínimamente....?.